Cuando tienes que realizar una descripción en tus textos, parece que la única manera es, si se trata de una persona, empezar por el pelo y acabar por los pies. O, si lleva tacones y tiene unas piernas seductoras, de pies a cabeza.

¡Nada más lejos de la realidad! Hoy os traemos diferentes tipos de descripciones para alejar a los clichés de vuestras historias.

Cómo crear una descripción inolvidable

Para empezar, hay que tener en cuenta que una descripción es una técnica de escritura que expresa con detalle lo que el narrador o un personaje observa. Puede ser un objeto, una persona, un paisaje…

En todo proceso descriptivo intervienen el sujeto, que es quien observa, y el objeto, lo que se describe, que no necesariamente tiene que ser un “objeto” al uso.

No es necesario que al describir incluyas cada uno de los elementos. Por ejemplo, si describes a una persona, no hace falta mencionar cómo es su pelo, sus ojos, su rostro, su nariz, su boca… La selección de los elementos mencionados depende de ti y de qué quieres resaltar.

A continuación, veremos en Literup diferentes tipos de descripción en función del objeto descrito, de la actitud o posición que adquiere el sujeto respecto al objeto y de cómo se describe. No es extraño que una descripción tenga elementos de cada una de estas clasificaciones.

 

Según el objeto

Si el objeto descrito es un lugar, tenemos la topografía. Si es una época, la cronografía. Y, en caso de ser una persona, existe la prosopografía, la etopeya, el retrato y la caricatura. A continuación, lo analizamos en detalle.

Topografía

Si el objeto descrito es un lugar, se realiza una topografía en esa descripción. Esta figura literaria tiene que ser completa y detallada. Puedes mencionar el color de la tierra, de los árboles, cómo incide el sol, las sombras…

Doscaños estaba en completo silencio cuando las campanas dieron las tres de la tarde. Con el sol cayendo a plomo sobre la plaza de la iglesia, ninguno de sus trescientos habitantes se atrevía a salir a la calle.

Cronografía

En este caso, el objeto descrito es una época (los años 60, por ejemplo). Sirve para que el lector comprenda mejor el contexto en el que ocurre la historia. Es muy amplio y recoge el vestuario de los personajes, las costumbres, el clima…

La Estación de Francia era un desfile de inmigrantes llegados de toda España. Al entrar en el área metropolitana de la Ciudad Condal, el calor húmedo y un gran cartel que ponía “Está pasando por… Bellvitge” les habían dado la bienvenida. Muchos de ellos acabarían en aquel barrio, que ya se había preparado para recibirlos con la construcción de bloques con más de quince plantas y pisos minúsculos en su interior.

Prosopografía

Se limita a hablar de las características físicas de una persona. En el caso de que tu narrador sea omnisciente, no podrá mencionar nada del carácter del personaje. En cualquier caso, cada detalle incluido ayuda a crear el personaje.

Marta es rubia, con los ojos verdes y mide 1,60 cm. Lleva una manicura cuidada y viste a la última moda.

Etopeya

Al contrario que el punto anterior, la descripción se realiza exclusivamente sobre la personalidad y moralidad de la persona (valga la redundancia).

Julio era de ese tipo de personas que se callan cuando la cajera le da cambio de más, cuando el camarero se olvida de cobrar una cerveza… Pero ay de ellos como le hagan pagar un céntimo de más. El último dependiente aún recuerda cómo le chilló y pidió ver a su encargado porque el tostador estaba un euro más caro en tienda que en la web.

Retrato

Es la figura más habitual que encontramos en toda descripción. Tanto los rasgos físicos como el carácter del personaje se describen. Es, por tanto, una mezcla de los dos puntos anteriores.

Amapola sabía cómo seducir a las ancianas. Llevaba guantes hasta el codo y solía lucir una capa roja de terciopelo en invierno. Cuando llegaba a casa de su víctima, se la quitaba con un movimiento ensayado y no tardaba en preguntarles por sus nietos.

Caricatura

Una variante del retrato, en este recurso se exageran los rasgos distintivos de una persona con el objetivo de ridiculizarla o darle un toque de humor al relato.

Las ojeras de Antón llegaban hasta sus mejillas. No era difícil ver su parecido con un oso panda. No solo físicamente, ya que él también dormía veinte horas diarias con tal de no ayudar a su tía en la granja.

 

Según la actitud

Si tenemos en cuenta la actitud del sujeto, nos encontramos con:

Descripción objetiva

El sujeto se distancia emocionalmente del objeto y lo describe como lo haría una cámara.

El sol se reflejaba en la locomotora y creaba destellos sobre su pintura rojiza metalizada.

Descripción subjetiva

El sujeto tiene proximidad emocional con el objeto y lo matiza, por ejemplo, dando su opinión sobre él.

La locomotora Garratt 462-0401, achatada y de colores apagados a excepción de la franja roja, le resultaba una máquina mucho más robusta e imponente que la 130-Mogul Baldwin, que lucía un aspecto amigable y simpático.

Descripción animada

El sujeto da vida al objeto (solo válido para descripciones que no sean de persona) y lo convierte en un ser animado.

El tren silbó con alegría al entrar a la estación, regocijada por haber cumplido su último recorrido de aquel largo verano.

 

Según la posición

Si tenemos en cuenta la inmovilidad y/o movilidad del sujeto y el objeto, veremos tres subclases a continuación.

Es importante que si se realiza una descripción estática (el sujeto y/o objeto están quietos), predominan los verbos de estado (ser, estar, parecer…). En cambio, si es una descripción dinámica (el sujeto y/o objeto están en movimiento) utilizaremos muchos verbos que impliquen movilidad (alejarse, acercarse, cambiar…)

Descripción pictórica

Tanto el sujeto como el objeto están inmóviles. Ocurre cuando alguien se detiene y describe un elemento estático. El punto de vista es fijo y da mucho menos juego.

En la esquina de la 42 con Lexington Avenue, se alzaba el edificio Chrysler. Los ventanales triangulares de su cúspide le recordaban a una pirámide.

Descripción topográfica

El sujeto está en movimiento y el objeto, inmóvil. Es el caso de las descripciones que se realizan desde un vehículo en marcha. Esto provoca que el punto de vista varíe y te permita resaltar elementos distintos según cómo lo mire.

Al entrar en la avenida de los Campos Elíseos divisaba al fondo el Arco de Triunfo. El coche traqueteaba sobre el asfalto mientras dejaba atrás el Louvre y el Jardín de las Tullerías. A su derecha vio pasar el Gran Palacio de París a toda velocidad.

Descripción cinematográfica

El objeto está en movimiento y el sujeto, inmóvil o en movimiento. Se utiliza normalmente para describir desfiles, un bombardeo (este recurso es muy habitual en las novelas bélicas) o, al revés que en el punto anterior, para hablar de un tren en marcha visto por un peatón.

Es el más dinámico, el que dará mayor ritmo a la trama.

Emmanuel se quedó impresionado cuando vio entrar los tanques y carros de combate con las banderas francesas y estadounidenses. Avanzó por la primera fila hasta que algo entre la multitud llamó su atención: dos hombres saltaban mientras sostenían un cartel. A medida que se acercaba a ellos observó que tenía pintado en color negro “Vive De Gaulle” y las esquinas rojas, azules y blancas.

 

Según cómo se describe

Teniendo en cuenta qué elementos se resaltan y cómo se realiza la descripción, tenemos los siguientes subtipos:

Descripción plástica

Se mencionan los rasgos referentes al color, olores, texturas y otros elementos relacionados con los sentidos. Cuantos más sentidos intervengan en la descripción, más completa (y compleja) será.

Al pasar la mano sintió que la piedra estaba rugosa. Era bastante áspera y si apretaba con fuerza, estaba segura de que le arañaría la palma hasta hacerse sangre.

Descripción comparativa

La descripción se basa en comparar el objeto descrito con otro. Se puede utilizar para describir varios elementos importantes a la vez.

Los ojos de Aktuk eran mucho más oscuros que los de su hermana pequeña. Pero ella tenía el pelo más largo y rizado, era un poco más alta (él aún no había dado el estirón) y ya se le habían caído los primeros dientes.

Descripción por antítesis

Basada en el contraste, se menciona lo que no es o no tiene el objeto.

La Gioconda no era grande ni resultaba imponente. Sus pinceladas no brillaban, era bastante oscura en realidad. No era para nada como se la había imaginado. Y ese sería el primer motivo de su síndrome de París.

Cómo crear una descripción inolvidable

Nuestra pregunta

¿Cuál de estos tipos de descripciones crees que enriquece más tu texto?

Author

28 años. Cofundadora de Literup. Licenciada en Periodismo, con un máster en Escritura Creativa. Editora en Literup Ediciones. Autora participante y editora de 'La isla del escritor'.

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