Con motivo del taller de ciencia ficción que realizaremos El Libro del Escritor esta semana hemos decidido hacer un artículo que delimite este género en relación al resto con los cuales se mezcla y se confunde.

 

Probablemente levante ampollas en todos aquellos que creen que los géneros literarios solo sirven para que los libreros clasifiquen los libros en sus tiendas, pero realmente no es así. A pesar de vivir en una época donde los géneros se fusionan continuamente, el origen de cada uno de ellos y las características que poseen nos permiten diferenciarlos, pero eso no significa que no puedan tener trazos de otros géneros.

 

Por lo tanto, una novela no puede ser de ciencia ficción, fantasía e histórica. Uno de los tres géneros tendrá más peso porque cumple con la mayoría de sus características imprescindibles y los otros serán elementos que adoptará para hacer más completa su obra.

 

Así que no penséis que los géneros literarios encorsetan vuestros relatos y que si es, por ejemplo, una novela de terror no puede parecerse en nada a otros géneros. Pero hay unas características que evitan que una novela sea de ciencia ficción por mucho que ocurra en el espacio o que sea fantasía si aparecen seres sobrenaturales.

 

Las características de los géneros

Para este artículo voy a emplear el libro de Juan Ignacio Ferreras, La novela de ciencia ficción: interpretación de una novela marginal, de 1972, ya que es el primer manual de este género que se realizó en España, en pleno auge del género.

 

En él, el autor delimita las características de los géneros que confluyen con la ciencia ficción, caracterizando cada unos de ellos.

 

La ciencia ficción

La idea que se tiene de la ciencia ficción en el imaginario colectivo es la de coches voladores, robots… Sin embargo, esta no es la principal característica, sino el descrédito y ruptura con la sociedad que vive el escritor de ciencia ficción. Este género surgió brevemente a principios del siglo XX, pero tomó mayor peso a raíz del crack del 29, ya que no solo tuvo repercusiones a nivel económico, sino también en el terreno literario y artístico en general.

 

Es muy habitual encontrar en ellos modelos gubernamentales extremos, y así los ilustra I. Ferreras:

“La historia futura, según los escritores de CF, está plagada de colonialismos, de imperios, de repúblicas, de períodos anárquicos, etc., pero todos estos modos o manifestaciones políticas están tomadas en su temporalidad, en su obligada transitoriedad y provisionalidad”, (1972: 43).

Es por este motivo que la ciencia ficción no busca solucionar estas rupturas, porque ha dejado de creer en una posible reconciliación. Es una literatura agnóstica y muy pesimista. Proyecta las contradicciones de la sociedad en un universo futuro y no presenta soluciones, ya que, como ha sido mencionado, no cree en esa posibilidad. El ser humano tenderá a destruirse hasta acabar con su propia existencia.

 

Así que este tipo de novelas son realistas, con características románticas. Sí es cierto que para que se diferencie del realismo debe extrapolarse del momento actual llevando las situaciones al límite para ilustrar los errores de los sistemas políticos y de la sociedad.

 

Para mostrar esta ruptura es necesario crear un futuro, ya no solo a nivel de creación artística, sino para que conviva con el nivel ideológico. Estos futuros planteados pueden ser utopías o distopías. La diferencia entre ambas proyecciones temporales es la que describe I. Ferraras a continuación:

“En las primeras, el novelista crea y recrea un universo en el cual, por obra y gracia del desfase temporal, las contradicciones reales de la sociedad han desaparecido, permitiendo así la integración del autor. En las segundas, en las antiutopías, las contradicciones reales han dado todos sus frutos” (1972: 105). I. Ferraras denomina a las distopías antiutopía, ya que el término que se usa actualmente se adoptó posteriormente en la crítica, a pesar de ser acuñado en el s. XIX por John Stuart Mill.

Así el protagonista de la novela utópica intenta integrarse en esa sociedad fragmentada, pero, en el caso del personaje principal de la novela distópica, no hay posibilidad de reconciliación. En las distopías la ruptura romántica se hace más patente. Solo existe la posibilidad de la destrucción total.

Los géneros literarios: ¿ci-fi?

La novela científica

El primer género con el que puede asociarse es la novela científica, el padre de la novela de ciencia ficción, de donde toma la segunda parte de su nombre.

 

La diferencia principal es que la novela científica es aquella que centra su relato en un descubrimiento o invento científico. En cambio, a pesar de que estos son importantes en la novela de ciencia ficción, el descubrimiento no será la columna vertebral del relato, sino tan solo el contexto.

 

I. Ferreras lo ilustra de la siguiente forma, en referencia a la novela científica: “Todo el universo de la obra viene constituido por este descubrimiento, esta máquina” (1972: 32). Asimismo, en la novela científica no existe la ruptura romántica con la sociedad, ya que siguen creyendo en las posibilidades transhumanistas de la ciencia.

 

Un ejemplo de este género es La máquina del tiempo, de H. G. Wells.

 

La novela política

La novela de ciencia ficción también puede ser confundida con la novela política, definida por I. Ferreras a través de los siguientes términos: “Se suele llamar novela política a aquella que se basa o que se estructura alrededor de un eje estrictamente político; en este sentido, novela política será aquella que defienda o que ataque a una determinada forma de gobierno” (1972: 40).

 

En cambio, la novela de ciencia ficción no exalta ni defiende ningún sistema político conocido, porque ninguno logrará salvar a la humanidad.

 

Un ejemplo de este género es República, de Platón.

 

La novela de aventuras

Otro de los géneros con los que se puede mezclar la ciencia ficción es la novela de aventuras, dando lugar al llamado space opera. La novela de aventuras puede amoldarse a cualquier temática, ya que su principal característica es el dualismo moral entre el héroe –que encarna todos los valores típicos tradicionales del bien– y los otros.

 

Sin embargo, el héroe de ambas novelas es diferente: el héroe de la novela de aventuras siempre alcanzará un final feliz, porque afirmará los valores existentes y no los pondrá en duda. Tal dualismo moral no se puede dar en la novela de ciencia ficción porque se encuentra en ruptura romántica con la sociedad.

 

El final feliz que mencionábamos anteriormente no existe en la novela de ciencia ficción, y según I. Ferreras: “El héroe, si héroe existe, de la CF no puede integrarse nunca porque se encuentra ya fuera de la sociedad; su búsqueda de nuevos valores implica […] la destrucción de la sociedad actual y la construcción de un nuevo universo” (1972: 51). En cambio, el dualismo en la ciencia ficción, que ya no tiene implicaciones morales, es del universo contra el héroe, que desea mantener su identidad.

 

Una novela de aventuras clásica puede ser El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas padre y de Auguste Maquet, y la space opera por antonomasia sería la saga de Star Wars (aunque no sean novelas, me concedo la licencia de mencionarla).

 

La novela de fantasía

Aunque no debería ser, este género es con el que más se confunde la ciencia ficción. La principal característica de la fantasía es que las reglas naturales, en especial las físicas, no actúan como lo harían de manera habitual.

 

Ejemplos ilustradores serían la posibilidad de volar o que exista la magia. El límite difuso entre ambos géneros está en la justificación científica que se dé a estas posibilidades, como podría ocurrir con poderes a causa de mutaciones.

 

Por ejemplo, la saga de Canción de hielo y fuego, de G. R. R. Martin es fantasía.

 

La novela de terror

Este género es el más difícil de confundir con la ciencia ficción, pero el más cercano a la fantasía. Aunque, para mi sorpresa, he llegado a ver a series como Sobrenatural compitiendo en premios de la televisión en la categoría de ciencia ficción.

 

No por ser una novela de terror debe dar miedo, sino utilizar elementos paranormales como demonios, fantasmas, o simplemente no naturales en nuestro mundo, como alienígenas o alteraciones genéticas.

 

Un ejemplo muy claro es La llamada de Cthulhu, de H. P. Lovecraft.

 

Nuestra pregunta

¿Con qué géneros soléis mezclar la ciencia ficción?

Author

27 años. Cofundadora de Literup. Licenciada en Periodismo, con un máster en Escritura Creativa y actualmente doctoranda de comunicación. Autora participante y editora de 'La isla del escritor'.

10 Comments

  1. Muchas gracias, siempre tuve mis dudas con la CF en concreto. Yo escrito principalmente entre los géneros de fantasía y aventuras, pero tengo la curiosidad de probar con algo de CF, aunque me falta información porque está fuera de digamos…mi zona de confort.
    Un saludo.

    • Hola, Gaby
      Te recomiendo el libro de Juan Ignacio Ferreras. Es el primer manual que se hizo de ciencia ficción en español y te explica perfectamente el género. Además, tal y como comentas, si estça fuera de tu zona de confort te vendrá muy bien para documentarte porque es de cuando el género era más puro y no estaba tan mezclado, cosa que clarifica mucho.

      Muchas gracias por tu comentario 🙂
      ¡A seguir escribiendo!

  2. K.V.CarMichael Reply

    Me ha gustado mucho la explicación, jaja, tenía mis dudas -más que todo con la novela política.
    ¿Podrías explicar en otra entrada la diferencia entre las novelas de romance y las románticas? Sé que son distintas, pero a veces me confundo.

    Saludos desde Venezuela!

    • Perfecto, me lo apunto para otro artículo 🙂 Me alegro de que te haya ayudado para diferenciar la ciencia ficción de otros géneros.

      ¡Un saludo!
      ¡A seguir escribiendo!

  3. Que buen articulo. La verdad me hizo reflexionar mucho sobre que es la ciencia ficción realmente. Y es bien cierto que el mundo del cine nos viene llevando a confundir los géneros. Tal es así que algunas películas están clasificadas en todos ellos.

    • Tienes toda la razón. Los últimos días me comentarion varias personas que les encanta la ciencia ficción y, en consecuencia, Star Wars. A mí también me gustan mucho ambas cosas, pero hay que tener claro que, aunque sea en un entorno futurista, Star Wars es aventura. No es mejor ni peor que la ciencia ficción, pero a cada cosa hay que llamarla por su nombre.

      Gracias por tu comentario 🙂 Me alegro de que te haya gustado el artículo

      Un saludo
      ¡A seguir escribiendo!

  4. escuelaateneoliterario Reply

    Muy buen artículo, ¡felicidades!

    En efecto, la definición del género es una de las primeras tareas que debe realizar un escritor cuando se pone ante el teclado para comenzar una nueva novela. Es imprescindible que le deje clarísimo al lector a qué género pertenece el libro que va a leer.

    Por lo demás, me ha encantado el artículo, y lo dice una aficionada al género 🙂

    Saludos.

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