Category

Escritura

Category

No todos los escritores utilizan las mismas técnicas a la hora de enfrentarse a la hoja en blanco. Por lo que puedes ser un aventurero nato con tus giros y escenas argumentales, pero no podrás dejar al azar el alma de toda historia: los personajes. En este punto es donde entran en juego las fichas de personajes.

Estas serán una especie de biografía o currículum que servirán de guía para conocerlos a fondo. Y si por un momento os llegáis a cuestionar la necesidad de emplear este tipo de apuntes, os voy a dar un motivo de peso para convenceros de vuestro error.

Llega el momento de hacer balance y si durante este año se nos ha quedado clavada la espina de que tendríamos que haber escrito más, vamos a fijar desde ahora 52 retos de escritura para este 2017.

Por si no te has lanzado a tiempo o, por el contrario, eres asiduo ya a nuestros desafíos anuales, desde Literup te proponemos nuevas pruebas para mantener despierta la inspiración durante todo el año.

Si somos previsores y reconocemos que todos sufrimos en algún momento etapas de sequía creativa, vamos a proveernos de una fuente dedicada a la inspiración. El objetivo es tener un banco de ideas, una especie de almacén del que echar mano cuando la musa nos abandona.

La clave para que este cajón de sastre funcione está en entender su funcionalidad sin tener mayores pretensiones. Un banco de ideas serán notas, apuntes o pinceladas destinadas a despertar el ingenio en algún momento.

A menudo nos vemos sorprendidos por historias que conquistan nuestra imaginación. Son narraciones que huyen de los formatos tradicionales para presentarnos de manera silenciosa una realidad disfrazada.

Se tratan de novelas con una alta carga emocional y una sólida idea destinada siempre a la denuncia social. Su punto fuerte radica en la forma tan peculiar y hasta sutil que utilizan para hacer manifiesto un objetivo de gran crudeza, sirviéndose para ello del futuro, la creatividad y ficción elevados a su máxima potencia.

Vamos a lanzarnos a una aventura que tiene mucho de tesón y también algo de improvisación.  En esta hazaña tenemos que elegir un escenario, llenos de valor y asumiendo que viviremos para ese nuevo mundo escogido durante un tiempo, en una historia que nos llegará a pertenecer tanto como los propios personajes creados.

A través de un periplo de capítulos entrelazados con el mejor de los aciertos, presentaremos un argumento que unas veces nos resultará sumamente ligero mientras que en otras ocasiones se hará pesado y difícil de hilar. Será un camino escarpado para el escritor donde cada palabra podrá convertirse en bache, cada escena en un cliché y la historia en el más monótono de los caminos posibles.

Al comenzar un proceso de escritura tenemos una idea en nuestra cabeza: escribir, escribir y escribir. La obsesión por rellenar las páginas a buen ritmo con contenido es muy común en las primeras fases, dado que el escritor cuenta con el ánimo y también la suficiente claridad mental para imaginar su planteamiento por escrito.

Pero a medida que avanza el trabajo narrativo podemos perder ese horizonte trazado, bien por estar totalmente sumergidos en nuestra novela, bien por el propio deseo de ponerle punto y final. Este esquema tan nuestro que tenemos en la cabeza nos hace cometer errores de manual y uno de los más notables es olvidar al lector durante este viaje.

De un tiempo a esta parte nos hemos llenado de términos en inglés que se han convertido indispensables del día a día. Esto se acentúa todavía más si tenemos un blog. El marketing online está plagado de anglicismos. Es fácil que si eres nuevo, te encuentres rodeado de palabras que no te suenan a inglés, sino a chino.

No desesperes, porque esa sensación de no entender nada es universal para todos cuando nos adentramos en la blogosfera. Lo normal es que con el uso estas expresiones se incorporen en nuestro vocabulario de la forma más natural.

Existen miedos que están en nosotros y nos acompañan en la oscuridad. Estamos en la cama y nos esperan impacientes tras la puerta. Estos temores inspirados en traumas de la infancia o en historias puntuales terminan calando hondo. Son la sombra en la distancia con la que el escritor tiene que jugar para hacer del terror psicológico todo un arte.

Este tipo de miedos se forman en nuestra mente, atienden a nuestro mundo subjetivo y se alejan del terror más gráfico. Ya no está presentado por monstruos, brujas, vampiros, zombis, casas encantadas y cantidades industriales de sangre.

Te invito a un reto. Sí, sí, a ti, que se te queda pequeño un post o un relato. Tú, que eres diestro y hábil con la pluma, bolígrafo o en cualquier teclado. Tú, apasionado de la escritura y siempre tan lleno de ideas y a falta de empuje para llevarlas a cabo, te ofrezco una solución:

La única condición es que para lograr tu objetivo tendrás que escribir durante un mes sin parar. Te estarás preguntando que cómo lo puedes hacer. A través de un ejercicio perfecto de planificación y mucha voluntad, y esto se consigue participando en un NaNoWriMo.

Hay oportunidades únicas en la vida y una de ellas la tenemos en el preciso y crucial momento de la elección de un seudónimo para nuestra obra. Es una opción que tiene poco de espontánea y mucho de estudiada para permitirnos rebautizarnos y ofrecer un toque personal bajo el amparo escogido del anonimato.

Llegados al punto de tener que encontrar ese sobrenombre que nos acompañe, identifique y hasta reemplace nuestra identidad no podemos conformarnos con utilizar la primera idea que se nos venga a la cabeza.