Internet ha supuesto una revolución por la manera de intercomunicarnos y por el rápido acceso a una casi infinita cantidad de información. En sus aplicaciones en la enseñanza nos encontramos con los cursos online y sus píldoras formativas.

Estamos en un momento en el que la formación debe adaptarse a nuestro día a día y no al revés. Si no, nos costará mucho compatibilizar nuestra vida laboral con el aprendizaje.