Una de las cosas que aprendemos cuando aún estamos en preescolar es a escribir nuestro nombre. Existe algo en la capacidad juntar las letras con un sentido que nos eleva a otro nivel, que nos beneficia.

Ya no eres un pequeño niño que solo juega con figuras geométricas de bordes suaves. Ahora ya sabes dibujar las letras en el orden específico que se requiere para que formen el sonido con tu nombre ¡Bravo!